viernes, 24 de marzo de 2017

TEORÍAS EDUCATIVAS CONTEMPORÁNEAS

PUBLICADO POR: Carmen Elena Hernández
CI: 4.098.423

Según (Viveros de Castro, 2011) nuestra mirada, nuestra perspectiva en la investigación? Descolonizar el pensamiento es poder independizarse de un hecho, o de una idea en la que se ejerce una hegemonía sobre los procederes y valoraciones de la investigación. La pregunta que naturalmente cabe hacernos es ¿qué es lo que estaría colonizado en la investigación? 

Este metafórico uso del término “colonizado” el “colonizador” estaría representado por la investigación de tradición positivista, cuantitativa, y la importante preeminencia que se le ha otorgado en el panorama científico a este paradigma que se presenta como el único que asegura la objetividad, la validez y la confiabilidad de esa realidad a la que se está conociendo.

En este simposio, en el que vamos a hablar con mis colegas sobre la investigación biográfico-narrativa, intentaré mostrar que es posible una perspectiva distinta, una mirada alternativa que permita conocer y comprender la realidad en profundidad y ahondar en los procesos de subjetivación.

Una perspectiva en la que se pretende develar esa realidad cotidiana en la que como sujetos de la educación, como formadores de formadores, estamos inmersos y vamos naturalizando día a día. Hablo de una mirada que acceda a comprender lo que sucede, por qué sucede y a quién le sucede. Una perspectiva que entrelaza y devela la trama relacional de la formación docente, sus cuestiones y conflictos así como la cultura y el funcionamiento de las instituciones educativas en la que transcurren los procesos de formación.

Una perspectiva que entreteje los aspectos materiales y simbólicos de nuestro quehacer educativo. Como dice Eduardo Galeano (1989): Quien escribe, teje Con hilos de palabras vamos diciendo, Con hilos de tiempo vamos viviendo. Los textos son como nosotros Tejidos que andan La investigación en las instituciones educativas.

Eugene Enríquez (2002) entre otros aportes al análisis institucional, ha hecho una precisión clara cerca de que la escuela, los institutos de formación docente y la universidad, constituyen una institución de existencia, que difiere de otras organizaciones, porque es una institución de vida, donde el eje de su existencia misma es la formación. Como institución de vida, el otro importa no sólo en su faz cognitiva y productiva, sino como persona, como sujeto que llega a la formación desde un lugar distinto, diferente, que provoca ser conocido, tenido en cuenta, investigado y comprendido. Es una institución que nos interpela a conocerla en la profundidad de sus prácticas, de sus sujetos y de sus biografías.

La institución de existencia es ese lugar, ese espacio donde unos y otros se forman —aún en la asimetría de las posiciones a través de un intercambio subjetivo, donde el conocimiento del mundo y del quehacer específico de enseñar y el de aprender se pone en relieve desde la toma de conciencia sobre sí, sobre los procesos de formación y posibilita el advenimiento como sujetos y el desarrollo de sus procesos identitarios ¿Para qué y por qué conocer lo que sucede en las instituciones a las que pertenecemos y en las cuales pasamos gran parte de nuestras vidas?

Conocer implica un saber que adquieren los sujetos, pero no para agotarse en la autosuficiencia del saber, sino que este conocimiento permite comprender y enfatizar la acción para la transformación y la mejora, como dijo Paulo Freire (2000:104)
“la existencia,  humana, no puede ser muda, silenciosa, ni tampoco nutrirse de falsas palabras, sino de palabras verdaderas con las cuales los hombres transforman el mundo. Existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo” 

Si bien este pensamiento respecto la investigación viene siendo motivado desde la investigación cualitativa, avanzar en este terreno— en el que se inscribe la investigación biográfico narrativa será una tarea en la que, para producir esta descolonización de la investigación, es necesario cimentar proposiciones que no reduzcan la complejidad de la realidad humana. Sino que aporten a una aproximación para conocerla, comprenderla y de esa manera establecer un proceso de formación con fundamento en la intervención pedagógica e institucional.

Un proceso en el que en cada sujeto, cada grupo, cada aula, cada institución, es única, compleja e intransferible. Un proceso que nos desafía desde sus diferentes sujetos, desde sus demandas e intersubjetividades, desde sus Interpretaciones, desde sus biografías únicas y provocadoras.

¿Quién, después de identificar con un nombre y una historia, de conocer una biografía de un alumno o de un colega, o de escucharlos narrar sobre su existencia puede negar que su manera de percibir, de mirar, de comprender haya cambiado? ¿Quién no resignificó los hechos, los conflictos, el malestar cuando escuchó El relato que hacen los otros acerca del reconocimiento de lo que está ocurriendo y descubre que hay otras Aristas, otras dimensiones que estaban ocultas inicialmente?

A esto me refiero con mirar de otra manera: es ir más allá de lo que se manifiesta y materializa, es mirar develando lo que a primera vista está oculto a nuestros ojos y entendimiento y poder comprender lo que sucede y porque sucede a partir de darle entidad a las diferentes lógicas de reconocimiento que tienen los sujetos implicados en el proceso de enseñar y aprender.  En la investigación narrativa se trata de  descubrir el sentido que tiene la sorprendente de la realidad y, el medio fundamental para hacer esta tarea es a través de la interacción con los otros sujetos, haciendo un trabajo de campo paciente, meticuloso, sostenido en el intercambio cotidiano.

Haciendo historia Observamos que en los últimos años en el campo de las ciencias sociales, en la transversalidad de diversos campos disciplinares tales como la antropología, la psicología, la lingüística, la filosofía y la historia y los avances que se registran en el campo de la educación, ha surgido un creciente interés por las formas de investigación narrativa como una perspectiva y una herramienta que permite entrar en el mundo de la cotidianeidad de nuestras instituciones, en los procesos de identidad e interrelación de los sujetos y en la voz de los sin voz, de los anónimos, esos desconocidos que construyen día a día la trama de relaciones y vínculos en nuestras organizaciones. 

En este sentido podemos decir que la investigación biográfico-narrativa está  adquiriendo cada día mayor relevancia porque constituye un enfoque específico de investigación con una perspectiva propia para construir conocimiento en educación. Es una forma de conocer y comprender donde la subjetividad, la mirada del sujeto adquiere forma para manifestar su construcción de la realidad y donde el investigador y el investigado tienen la posibilidad de apropiarse de la circunstancias y descubrir los significados que le atribuye.

¿Por qué es importante este tipo de investigación en el campo de la formación docente y en el conocimiento del funcionamiento y desarrollo de las instituciones educativas? Porque permite valorar comprendiendo, la lógica de reconocimiento que tienen los sujetos acerca de los fenómenos sociales; porque permite, a través de la narración, recoger las expresiones y representaciones acerca de sí y de los sucesos institucionales; porque permite descubrir el sentido de lo que sucede y está oculto a primera vista; porque permite interpelar lo que la cotidianeidad ha naturalizado.

Al mismo tiempo que otorga la posibilidad de la palabra, resalta las biografías como un procedimiento que le otorga visibilidad e historicidad a los hechos y que abre las entrevistas y su registro a un espacio dialógico entre el entrevistado y el entrevistador, entre el emic sujeto investigado y el ética sujeto investigador. 

Un espacio de sujetos que dialogan sobre algo, un espacio donde no se investiga sobre alguien sino con alguien sobre los hechos. Un espacio donde la investigación no se plantea desde arriba hacia abajo en la clausura de las consignas previas, sino que parte del sujeto, de sus apreciaciones y creencias, de sus representaciones y emociones para conocer y reconocer su percepción del mundo y de las cosas. Como dice Bateson, (2004:199) es importante que el investigador que “busca la regularidad de conducta [reconozca que siendo un forastero, desconoce las normas y expectativas que utilizan los demás como marco de comprensión mutua y previsibilidad”.

La investigación biográfico-narrativa o el desafío de descolonizar nuestra mirada. Ivonne Lucía Bianco: Los posicionamientos en la investigación narrativa posicionamientos en la forma de análisis de la investigación narrativa  (Bolívar, 2010). Aquel paradigmático que reconoce a la narración como un recurso metodológico para obtener datos y en él investigador realiza un análisis de la narración y piensa sobre los relatos e incluso llega a teorizar sobre ellos. La narración en este caso es un contenido técnico que se utiliza para categorizar y para servirse de ellas para formular teorías.

El segundo posicionamiento que encontramos entiende a la narración como una perspectiva de investigación propia que incluye diferentes estrategias metodológicas en la recolección de datos y en sus formas de análisis y es una forma de construir realidad, como expresa Jerome Bruner, “la narración es la forma de pensamiento y expresión de la visión del mundo de la cultura.” (1997:15).

Desde este segundo enfoque se considera que los sujetos, a través de la narración, realizan una construcción social y significan de manera diacrónica y sincrónica la percepción del mundo que lo rodea. En este caso el investigador realiza un análisis narrativo y piensa con los relatos, es un relator de historias y las mismas historias proporcionan el análisis y la teorización. Pensar con un relato significa evidenciar, también, de qué manera afecta la vida de uno. “La narración intenta develar inicialmente una trama, y poco a poco dar cuenta de la construcción de otra trama, la del proceso de investigación que el investigador teje con su subjetividad y desde ella.” (Souto, 1996:77)

Acerca de los supuestos en función del conocimiento del sujeto y la institución contextualizada. Llegando a este punto quisiera destacar tres supuestos que acompañan este tipo de investigación y que justifican su elección en el contexto en el que lo estamos considerando.

Desde el punto de vista metodológico la investigación narrativa es la que nos permite acceder a una información acerca de la vida de los sujetos y a la visión del mundo, de los hechos y de los otros sujetos, es así que la narración que estructura el sujeto da cuenta de su realidad material y simbólica. Realidad que solo él puede transmitir y, a través de su narración, nos permite conocerla y comprenderla.

Es una opción ideológica porque representa una manera de conocer el mundo y en este caso los supuestos ontológicos realistas o relativistas definen el papel que juega la narración. En el primer caso, las narraciones reflejan las realidades de la experiencia de la gente y en el segundo, en el supuesto relativista, como no existe una realidad objetiva que descubrimos como investigadores, la realidad es una construcción colectiva con y desde diferentes miradas que proporcionan las narraciones. Epistemológicamente el conocimiento se sitúa no como algo estático y acabado sino en interacción con otros sujetos, en el reconocimiento de que existe otro que tiene una mirada que puede diferir de la mía como investigador.

Esta mirada mía no debe opacar la suya, debe hacerla aparecer con la misma fuerza y contundencia como aparece la mía. Desafío que me coloca a mí mismo, con mi propia biografía, en el conocimiento acerca de mis posibilidades de ser un investigador-investigado en un proceso de alteridad. Alteridad que me desafía a considerar que existe un otro diferente a un yo. Un otro que tiene puntos de vista, ideología, sentimientos, emociones, percepciones que pueden o no coincidir con las mías. Descubrimiento que realizo cuando reconozco que la mía no es la única verdad sino que existen tantas como sujetos/otros existen. 

La otredad, como condición de ser otro, es un sentimiento de extrañeza que asalta al hombre tarde o temprano, porque tarde o temprano toma necesariamente conciencia de su individualidad. Como dice Octavio Paz “En algún momento el hombre cae en la cuenta de que vive separado de los demás; de que existe aquél que no es él; de que están los otros y de que hay algo más allá de lo que él percibe o imagina”. Como manifiesta Cortázar  (2000:240) “La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un solo término, a la mano tendida debía responder otra mano desde afuera, desde lo otro”.

Quisiera destacar que en la posición de formador de formadores, en su función de investigador en la narración y la biografía, adquieren fundamental importancia dos cuestiones: la escucha en la alteridad que ya mencioné y el manejo de la implicación en el informe narrativo.

Construcción mutua de un relato compartido Enríquez (2002) plantea que el investigador, al mismo tiempo que interviene, debe hacer un análisis de los procesos de transferencia y contratransferencia para saber en que medida puede ser un obstáculo para la investigación. Así el análisis de la implicación es una parte central en la aproximación clínica y se refiere a una toma de conciencia intelectual y afectiva de las relaciones del investigador con su objeto y sus sujetos de estudio, tomando en cuenta la complejidad de las redes ideológicas, institucionales y personales que subyacen en nuestras elecciones, las que están condicionadas por nuestra trayectoria familiar y personal.

(Taracena, 2002) El concepto de implicación (Loureau,1970) plantea la dificultad, la imposibilidad, de ser neutral frente a la observación, en este caso frente a la narración de los sujetos.

La implicación como conjunto de relaciones, conscientes o no, que se establecen entre el actor y su sistema nos indica que estamos sujetos a percibir, pensar, sentir y actuar de una determinada manera a causa de La investigación biográfico-narrativa o el desafío de descolonizar nuestra mirada Ivonne Lucía Bianco nuestras creencias, de nuestra profesión, de nuestras ideologías.

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