Las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la educación.
Participante:
María Eugenia Lares
En los últimos años, la establecimiento de la
sociedad de la información y del conocimiento en todos los condiciones de la
sociedad es un hecho incuestionable. Y el aprendizaje a lo largo de la vida es
una de las claves de la educación de los ciudadanos del siglo XXI. El éxito en
la sociedad del conocimiento requiere de todos la capacidad, por una parte, de llevar
a cabo aprendizajes de diversa naturaleza a lo largo de nuestras vidas y, por
otra, de adaptarse rápida y eficazmente a situaciones sociales, laborales y
económicas cambiantes.
Las tecnologías de la información y la comunicación
tienen un potencial reconocido para apoyar el aprendizaje, la construcción
social del conocimiento y el desarrollo de habilidades y competencias para
aprender autónomamente. De allí la
urgente necesidad de incorporar las Nuevas Tecnologías de la Información y de
la Comunicación, movidas por una nueva racionalidad, con profundas raíces
político-económicas.
Esta tecnologías entran en el campo educativo de la
mano de las teorías de aprendizaje y de la instrucción de corte conductista
(Sancho, 1994). Apropósito de esto, Jordi (1997) expresa que la interpretación
sobre las tecnologías en la educación es reducida comúnmente al campo
didáctico, considerándolas como medio o recurso del docente, sin asumir su
importancia en el cambio del mundo en el que se educan niños y jóvenes, por lo
que se hace necesario redefinir las prioridades en cuanto a la educación.
El profesor debe dejar de ser un orador o
instructor que domina los conocimientos para convertirse en un asesor, orientador,
facilitador y mediador del proceso de enseñanza-aprendizaje. El perfil
profesional del docente incluye hoy competencias para conocer las capacidades
de sus alumnos, diseñar intervenciones centradas en la actividad y
participación de estos, evaluar recursos y materiales y, a ser posible, crear
sus propios medios didácticos o, al menos, adaptar los existentes desde la perspectiva
de la diversidad real de su alumnado. Una de las preocupaciones de la escuela
es el debilitamiento progresivo en las tareas de transformación y desarrollo
intelectual del hombre ante las Nuevas Tecnologías de la Información y
Comunicación, debido a la gran capacidad interactiva y significante de estas,
competencia generada por la contradicción: "Escuela moderna, alumnos posmodernos"(Filkierkraf,
en Colom, y Mélich,1994).
El tratamiento de la información y la competencia
digital implican ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y
reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes y
soportes: oral, impreso, audiovisual, multimedia, digital; esta competencia
supone también el dominio de los lenguajes específicos básicos (textual, icónico,
visual, sonoro) y de sus pautas de decodificación y transferencia. Significa, así
mismo, comunicar la información y los conocimientos empleando los recursos
expresivos de los diferentes lenguajes; también supone tener una actitud
crítica y reflexiva en la valoración de la información disponible,
contrastándola cuando es necesario. La adquisición de esta competencia incluye
el respeto de las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso
de la información y sus fuentes en distintos soportes, así como la capacidad de
valorar su impacto en el mundo personal y social. Y, por último, la competencia
digital comporta hacer uso habitual de los recursos tecnológicos para resolver
problemas reales de un modo eficiente.
En el
Informe sobre el Diseño de titulaciones del grado de pedagogía y educación
social (ANECA, 2004) figuran como
competencias básicas relacionadas con las TICs las siguientes:
-Conocer los
fundamentos del diseño y uso de los medios, recursos y tecnologías para la
intervención socioeducativa.
-Manejar y
desarrollar canales de comunicación e interacción a través de medios
electrónicos.
-Diseñar,
aplicar y evaluar programas y estrategias de intervención que faciliten los
procesos de autoanálisis, planificación, búsqueda de empleo y uso de las
tecnologías apropiadas.
-Colaborar y
asesorar en la elaboración de programas socioeducativos en los medios y redes
de comunicación e información (radio, televisión, prensa, internet, etc.)
-Diseñar,
utilizar y evaluar aplicaciones de formación mediante las TICs.
El impacto de las TICs, repercute primordialmente en los saberes de tipo
procedimental, con incidencia en el saber ser y estar (Tejada, 2002). Es un
hecho, que el desarrollo de competencias permite a las personas que apliquen e
integren los conocimientos que han obtenido en situaciones diversas, complejas
e impredecibles (Perrenoud, 1997). Este último autor, pone una vez más de
manifiesto la relevancia que adquiere una formación inicial sólida en los
educadores.
Es importante que las instituciones, en particular, las de carácter
educativo estén sensibilizadas ante los cambios tecnológicos proporcionando
estos medios en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Ello, con el objeto de
ofrecer nuevas posibilidades formativas dirigidas a propiciar la máxima
adecuación y versatilidad en el empleo, en el trabajo que nos ocupa, en los
ámbitos de trabajo de los educadores, afrontando permanentemente los cambios
vertiginosos con los que nos encontramos.
Es un hecho que el proceso formativo se apoya, entre
otros aspectos, en la utilización de materiales educativos: textos escritos,
mapas, fotografías, cómic, prensa, imágenes proyectadas, audiovisuales,
encerado, etc. A los anteriores hay que añadir como incorporación más reciente
el ordenador que con su diversidad de periféricos pone al alcance de docentes
la utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) en la
educación. El empleo de una tecnología novedosa suele originar diversidad de
situaciones didácticas nuevas. Nosotros mantenemos que el sencillo hecho de
emplear una tecnología punta no asegura un uso innovador del recurso en educación.
La UNESCO aplica una
estrategia amplia e integradora en lo tocante a la promoción de las TIC en la
educación. El acceso, la integración y la calidad figuran entre los principales
problemas que las TIC pueden abordar. El dispositivo intersectorial de la
UNESCO para el aprendizaje potenciado por las TIC aborda estos temas mediante
la labor conjunta de sus tres sectores: Comunicación e Información, Educación y
Ciencias.
Conclusión
En conclusión, esta competencia supone comprender
la realidad social en que se vive, afrontar la convivencia y los conflictos
empleando el juicio ético basado en los valores y prácticas democráticas, y
ejercer la ciudadanía actuando con criterio propio, contribuyendo a la
construcción de la paz y la democracia, y manteniendo una actitud constructiva,
solidaria y responsable ante el cumplimiento de los derechos y obligaciones
cívicas. Es decir, el crecimiento de la democratización está ligado al
desarrollo de la esfera pública, al incremento del debate y la participación en
las decisiones.
Nuestros alumnos dan sus primeros pasos en la
comprensión y expresión del lenguaje escrito en la educación infantil, en
disciplinas especializadas para la iniciación a la lectura. Sin embargo, la
maestría en el uso de la lengua escrita se adquiere más adelante, no solo, ni
principalmente en la asignatura de Lengua, sino al usar el lenguaje como principal
medio de adquisición de conocimientos en todas las materias escolares.
De manera análoga, con las Tecnologías de
Información y Comunicación (TIC), la verdadera maestría en el uso se adquiere
al aplicarlas como herramienta de búsqueda de información, de análisis, de
procesamiento, de diseño, de organización, de comunicación, de simulación de
procesos... en definitiva, como herramienta de trabajo en la construcción de
conocimiento a lo largo de todas las etapas educativas y en todas las áreas del
currículo. El aprovechamiento de las TIC en todos estos usos debe dejar como
subproducto, nada desdeñable, una destreza en su utilización que permita a los
graduados un desenvolvimiento suficiente en la sociedad de la información.
Aunque no existen pruebas concluyentes de que las
TIC favorezcan el aprendizaje, sí parece que pueden favorecer la motivación, el
interés por la materia, la creatividad, la imaginación y los métodos de
comunicación, así como mejorar la capacidad para resolver problemas y el
trabajo en grupo, reforzar la autoestima y permitir mayor autonomía de
aprendizaje, además de superar las barreras del tiempo y el espacio.
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