jueves, 23 de marzo de 2017

Las­ nuevas ­tecnologías­ de­ la ­información y­ la­ comunicación ­en­ la­ educación.



Las­ nuevas ­tecnologías­ de­ la ­información y­ la­ comunicación ­en­ la­ educación.
Participante: María Eugenia Lares
En los últimos años, la establecimiento de la sociedad de la información y del conocimiento en todos los condiciones de la sociedad es un hecho incuestionable. Y el aprendizaje a lo largo de la vida es una de las claves de la educación de los ciudadanos del siglo XXI. El éxito en la sociedad del conocimiento requiere de todos la capacidad, por una parte, de llevar a cabo aprendizajes de diversa naturaleza a lo largo de nuestras vidas y, por otra, de adaptarse rápida y eficazmente a situaciones sociales, laborales y económicas cambiantes.
Las tecnologías de la información y la comunicación tienen un potencial reconocido para apoyar el aprendizaje, la construcción social del conocimiento y el desarrollo de habilidades y competencias para aprender autónomamente.  De allí la urgente necesidad de incorporar las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación, movidas por una nueva racionalidad, con profundas raíces político-económicas.
Esta tecnologías entran en el campo educativo de la mano de las teorías de aprendizaje y de la instrucción de corte conductista (Sancho, 1994). Apropósito de esto, Jordi (1997) expresa que la interpretación sobre las tecnologías en la educación es reducida comúnmente al campo didáctico, considerándolas como medio o recurso del docente, sin asumir su importancia en el cambio del mundo en el que se educan niños y jóvenes, por lo que se hace necesario redefinir las prioridades en cuanto a la educación.
El profesor debe dejar de ser un orador o instructor que domina los conocimientos para convertirse en un asesor, orientador, facilitador y mediador del proceso de enseñanza-aprendizaje. El perfil profesional del docente incluye hoy competencias para conocer las capacidades de sus alumnos, diseñar intervenciones centradas en la actividad y participación de estos, evaluar recursos y materiales y, a ser posible, crear sus propios medios didácticos o, al menos, adaptar los existentes desde la perspectiva de la diversidad real de su alumnado. Una de las preocupaciones de la escuela es el debilitamiento progresivo en las tareas de transformación y desarrollo intelectual del hombre ante las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, debido a la gran capacidad interactiva y significante de estas, competencia generada por la contradicción: "Escuela moderna, alumnos posmodernos"(Filkierkraf, en Colom, y Mélich,1994).
El tratamiento de la información y la competencia digital implican ser una persona autónoma, eficaz, responsable, crítica y reflexiva al seleccionar, tratar y utilizar la información y sus fuentes y soportes: oral, impreso, audiovisual, multimedia, digital; esta competencia supone también el dominio de los lenguajes específicos básicos (textual, icónico, visual, sonoro) y de sus pautas de decodificación y transferencia. Significa, así mismo, comunicar la información y los conocimientos empleando los recursos expresivos de los diferentes lenguajes; también supone tener una actitud crítica y reflexiva en la valoración de la información disponible, contrastándola cuando es necesario. La adquisición de esta competencia incluye el respeto de las normas de conducta acordadas socialmente para regular el uso de la información y sus fuentes en distintos soportes, así como la capacidad de valorar su impacto en el mundo personal y social. Y, por último, la competencia digital comporta hacer uso habitual de los recursos tecnológicos para resolver problemas reales de un modo eficiente.
En el Informe sobre el Diseño de titulaciones del grado de pedagogía y educación social (ANECA, 2004)  figuran como competencias básicas relacionadas con las TICs las siguientes:
-Conocer los fundamentos del diseño y uso de los medios, recursos y tecnologías para la intervención socioeducativa.
-Manejar y desarrollar canales de comunicación e interacción a través de medios electrónicos.
-Diseñar, aplicar y evaluar programas y estrategias de intervención que faciliten los procesos de autoanálisis, planificación, búsqueda de empleo y uso de las tecnologías apropiadas.
-Colaborar y asesorar en la elaboración de programas socioeducativos en los medios y redes de comunicación e información (radio, televisión, prensa, internet, etc.)
-Diseñar, utilizar y evaluar aplicaciones de formación mediante las TICs.
El impacto de las TICs, repercute primordialmente en los saberes de tipo procedimental, con incidencia en el saber ser y estar (Tejada, 2002). Es un hecho, que el desarrollo de competencias permite a las personas que apliquen e integren los conocimientos que han obtenido en situaciones diversas, complejas e impredecibles (Perrenoud, 1997). Este último autor, pone una vez más de manifiesto la relevancia que adquiere una formación inicial sólida en los educadores.
Es importante que las instituciones, en particular, las de carácter educativo estén sensibilizadas ante los cambios tecnológicos proporcionando estos medios en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Ello, con el objeto de ofrecer nuevas posibilidades formativas dirigidas a propiciar la máxima adecuación y versatilidad en el empleo, en el trabajo que nos ocupa, en los ámbitos de trabajo de los educadores, afrontando permanentemente los cambios vertiginosos con los que nos encontramos.
Es un hecho que el proceso formativo se apoya, entre otros aspectos, en la utilización de materiales educativos: textos escritos, mapas, fotografías, cómic, prensa, imágenes proyectadas, audiovisuales, encerado, etc. A los anteriores hay que añadir como incorporación más reciente el ordenador que con su diversidad de periféricos pone al alcance de docentes la utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) en la educación. El empleo de una tecnología novedosa suele originar diversidad de situaciones didácticas nuevas. Nosotros mantenemos que el sencillo hecho de emplear una tecnología punta no asegura un uso innovador del recurso en educación.
La UNESCO aplica una estrategia amplia e integradora en lo tocante a la promoción de las TIC en la educación. El acceso, la integración y la calidad figuran entre los principales problemas que las TIC pueden abordar. El dispositivo intersectorial de la UNESCO para el aprendizaje potenciado por las TIC aborda estos temas mediante la labor conjunta de sus tres sectores: Comunicación e Información, Educación y Ciencias.

Conclusión
En conclusión, esta competencia supone comprender la realidad social en que se vive, afrontar la convivencia y los conflictos empleando el juicio ético basado en los valores y prácticas democráticas, y ejercer la ciudadanía actuando con criterio propio, contribuyendo a la construcción de la paz y la democracia, y manteniendo una actitud constructiva, solidaria y responsable ante el cumplimiento de los derechos y obligaciones cívicas. Es decir, el crecimiento de la democratización está ligado al desarrollo de la esfera pública, al incremento del debate y la participación en las decisiones.
Nuestros alumnos dan sus primeros pasos en la comprensión y expresión del lenguaje escrito en la educación infantil, en disciplinas especializadas para la iniciación a la lectura. Sin embargo, la maestría en el uso de la lengua escrita se adquiere más adelante, no solo, ni principalmente en la asignatura de Lengua, sino al usar el lenguaje como principal medio de adquisición de conocimientos en todas las materias escolares.
De manera análoga, con las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), la verdadera maestría en el uso se adquiere al aplicarlas como herramienta de búsqueda de información, de análisis, de procesamiento, de diseño, de organización, de comunicación, de simulación de procesos... en definitiva, como herramienta de trabajo en la construcción de conocimiento a lo largo de todas las etapas educativas y en todas las áreas del currículo. El aprovechamiento de las TIC en todos estos usos debe dejar como subproducto, nada desdeñable, una destreza en su utilización que permita a los graduados un desenvolvimiento suficiente en la sociedad de la información.
Aunque no existen pruebas concluyentes de que las TIC favorezcan el aprendizaje, sí parece que pueden favorecer la motivación, el interés por la materia, la creatividad, la imaginación y los métodos de comunicación, así como mejorar la capacidad para resolver problemas y el trabajo en grupo, reforzar la autoestima y permitir mayor autonomía de aprendizaje, además de superar las barreras del tiempo y el espacio.

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